SABIO JESÚS ORTA RUIZ . INDIO NABORÍ
CANTO A LA DÉCIMA
Powered by Powered by Música y poemas tradicionales
Viajera peninsular
¡cómo te has aplatanado!
¿Qué sinsonte enamorado
te dio cita en el palmar?
Dejaste viña y pomar
soñando caña y café,
y tu alma española fue
canción de arado y guataca,
cuando al vaivén de una hamaca
te diste a El Cucalambé.
Él te llevó de la mano
tierra adentro, donde quiera
te abrazó la primavera,
moza del cerro y del llano.
Lloraste por tu manzano
bajo el toldo de una güira
pero de tu hispana lira
se escapó la nota triste
cuando otra manzana viste
en la faz de una guajira.
Amaste a Cuba, al caney
que, huérfano de fortuna,
alzábase como en una
persistencia siboney.
La ceiba te habló de Hatuey,
te embriagó el azul del cielo,
te conquistó el arroyuelo
con musical bienvenida
y te quedaste prendida
al verde imán de mi suelo.
Dijiste al guajiro: «¡Canta,
no llores más, infeliz,
que yo me haré una raíz
de música en tu garganta!».
la frente augusta levanta
y bébete la belleza
que te da naturaleza
que en sus encantos supremos:
la bandurria y yo seremos
jimaguas en tu tristeza.
Desde entonces, el guajiro
te prendió al pecho angustiado
y ocho sílabas le han dado
la medida de un suspiro.
Te hospedas en tu retiro,
lo alientas en sus labores,
melificas sus dolores
y eres, hecha madrigal,
la confesión musical
de sus tímidos amores.
Blanca como una azucena
llegaste al cañaveral
y el sol del camino real
te ha puesto la piel morena.
Cuando una bandurria suena
como un corazón doliente,
allí tú dices: ¡Presente!
al trovador que medita,
y no anuncias tu visita:
¡Te apareces de repente!




